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De modo generalizado el parto y el puerperio o el post-parto se entiende como una situación puramente corporal y del dominio médico y se define únicamente según marcadores fisiológicos. Esta visión reduccionista olvida la parte emocional de la madre, y al bebe, así como los cambios que se van a producir en el entorno más cercano que van a afectar.
Si atendemos el puerperio desde un punto de vista amplio en el que se contempla la parte más emocional, lo definimos como el periodo inmediatamente posterior al parto y que comprende aproximadamente los dos o tres primeros años de vida de nuestr@s bebes.
Dentro de este marco se entiende la Maternidad como crisis vital, como una transición personal trascendental. La Maternidad es una experiencia interior y muy a menudo privada de convertirse en madre. Este es un proceso complejo, el parto y el puerperio tienen la capacidad de transformar: una mujer pare un bebe y una nueva identidad, la de ser madre
Este momento de cambio y transformación necesita de acompañamiento y sostén, y a menudo a nivel profesional. Además es ampliamente sabido que los grupos de posparto, grupos de madres, de crianza, de apoyo a la lactancia materna etc. tienen efectos beneficiosos y saludables para la madre.