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 Poco se habla de la fisiología del parto, pero menos todavía del peso emocional y psicológico del mismo. El parto es una vivencia de gran intensidad, tanto física como emocional. Es una experiencia única que produce un antes y un después en la mujer.
En el parto como vivencia hay muchos elementos que de manera invisible, pero con una gran presencia, pueden afectar el transcurso del mismo: las creencias de la mujer sobre sí misma y sobre su bebé, la maternidad, la vivencia del propio cuerpo así como la sexualidad, los miedos, las expectativas, sus vivencias anteriores, el parto soñado y un larguísimo etc. La valoración subjetiva de esta experiencia vital va a depender de todos estos factores, así como del acompañamiento que se le va a hacer a la mujer que está de parto.
Muchas mujeres experimentan el nacimiento de sus bebés como un acontecimiento que ha sido violento o desagradable. Es el dolor por una pérdida. Es un duelo en toda regla. Son partos o cesáreas que la mujer tiene dificultad  por integrar. Son ocasiones en que es necesaria ayuda terapéutica, un acompañamiento profesional en el camino de componer, entender la experiencia.
Incluso, hoy se sabe, que la situación de urgencia vital, temer por la propia vida o por la de tu bebe, puede desencadenar un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) después del Parto.